Sol de invierno.
Tus ojos ya cansados, el frío te abriga por las mañanas, y yo al lado tuyo, la cámara.
Sol de invierno. Esperanzado, no deja de brillar, no deja de ser fuerte, la mayor estrella, dador de vida; sol de invierno, brilla pero envuelve con su frío.
Luchas, lloras como una niña, luchas, tienes la fe de una pequeña, inocente, convencida del mañana mejor.
Aguantas, sientes, vuelves a sentir. Descansa un momento, cada minuto lo haces eterno con tus almas entre tus senos. Lloran por las noches, fluye de ti la vida, subes, bajas, y te veo, a lo lejos y bien de cerca.
Sol de invierno.
Romántica, dura, tierna, protectora, canciones, silencios, lágrimas y más canciones.
Vives.
Mueres cada 7 de la tarde, tomas mi mano y siento tu fervor, siento tu guerra. Tomas mi mano al subir la micro, eres fuerte, grande, dadora de vida, sol de invierno, no dejas de brillar, no dejas de vivir.
Me lees en los ojos, me escribes en el alma, me dibujas en la piel y te veo, te respondo.
Eres sol de invierno, la luz que entrega las mejores imágenes.
Y me entregaste dos poemas. Poesías eternas, hasta los rincones más recónditos de mi espíritu, rimas, odas, tributo que aún creo no merecer, pero lo tengo, los hago míos.
Vives, vivo junto a ti.
Viven. Vivan, para siempre, por siempre, para todos, para nosotros.

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