Día de peluquería.
Como Fernán tenía el pelo muy largo y esto le ayudaba a sudar mucho, decidimos que era tiempo de ir por un corte donde los especialistas en tijeras y bebés.
No me dejaron ser el fotógrafo en esta ocasión y mamá me quitó la cámara para que yo tuviera al nene en brazos mientras la peluquera (muy profesional y rápida en la ejecución del corte) hacía su trabajo.


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